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¿Por qué mi hijo(a) aún no habla? Algunos consejos

Por Flgo. Javier Riquelme G.

Tiempo de Lectura: 20 minutos

Enero 2022

La producción de la primera palabra es un acontecimiento importante dentro del desarrollo del niño o niña, el cual es esperado con muchas ansias por parte de sus padres o cuidadores. Y no es para menos. La producción de la primera palabra deja atrás la etapa prelingüística en la cual el bebé utilizaba principalmente gestos y sonidos para comunicarse; para dar paso ahora a la etapa lingüística donde el lenguaje oral toma un mayor protagonismo dentro del proceso de comunicación.

La producción de la primera palabra refleja la maduración de una serie de procesos genéticos, cognitivos, lingüísticos, sociales y afectivos que se ha venido manifestando, desarrollando y madurando desde la concepción. Se espera que un niño o niña produzca su primera palabra entre los 12 y 18 meses. Inclusive, algunos niños ya son capaces de decir mamá o papá antes del primer año.

Teniendo como referencia estos rangos etarios, podemos preguntarnos ¿Por qué mi hijo(a) aún no habla? Es una pregunta bastante frecuente a la que como especialistas de la comunicación nos vemos enfrentados cotidianamente. No es algo sencillo de responder dado a los múltiples factores que intervienen en el desarrollo del lenguaje, procesos que intentaré describir a continuación.

A continuación, describiré los principales factores que intervienen en el desarrollo del lenguaje y que es necesario ir descubriendo como padres o cuidadores el factor que puede estar interfiriendo en su correcto desarrollo lingüístico. Dependiendo de esta observación es lo que finalmente nos orientará a qué medidas o cambios realizar para favorecer su desarrollo y lograr así producir su primera palabra.

Audición

La audición es crucial para el desarrollo del lenguaje oral, por lo que es necesario tener una audición dentro de parámetros normales para adquirirlo adecuadamente.

¿Tu hijo(a) escucha bien? Si tienes duda de que sea así, consulta a un especialista.

 

Genética

Con el avance de la ciencia y el devenir de los años, se ha estudiado y descubierto los “genes del lenguaje”. Hoy sabemos que el desarrollo del lenguaje está condicionado en cierta parte por nuestros genes, específicamente los cromosomas numero 7, 16 y 19; por lo que si a nivel familiar existen antecedentes de dificultades en el desarrollo del lenguaje (por ejemplo, que al papá le haya costado aprender hablar, que la abuela haya presentado trastorno del lenguaje, si el tío habló tardíamente, etc.) podemos deducir que el niño o niña que tenemos frente a nosotros presenta una mayor susceptibilidad de presentar dificultades en el desarrollo del lenguaje que aquel niño o niña que no presenta antecedentes familiares de dificultades lingüísticas.

La pregunta ahora es ¿Cuál es tu historial familiar respecto al desarrollo del lenguaje? Si la respuesta es que varios de los integrantes de la familia, a través del tiempo, ha presentado dificultades lingüísticas; tu hijo o hija presenta una mayor probabilidad de replicar el mismo patrón: hablar tardíamente o manifestar en algún momento de la vida un trastorno del lenguaje.

Oportunidades de desarrollo

Si bien el neurodesarrollo y desarrollo del lenguaje específicamente está condicionado en primera instancia por la carga genética, puede modificarse gracias a la exposición de determinados estímulos. Desde esta premisa podemos decir que las oportunidades de desarrollo son cruciales para el desarrollo integral del niño o niña.

Para que se pueda desarrollar el lenguaje se requiere especialmente durante los dos primeros años de vida que el niño o niña:

  • Pueda sentirse en un ambiente seguro, tanto físicamente (fuera de peligro como el fuego, por ejemplo) como emocionalmente (que lo quieran, cuiden y respeten).

  • Le den el espacio a que pueda explorar: abrir cajones, gatear, arrastrarse por el suelo; tener algunos objetos llamativos ya sea comprados o construidos con los recursos que haya en el hogar.

  • Jueguen con él o ella. El juego es el principal medio de aprendizaje en la infancia.  

  • Le hablen constantemente, de forma dulce y clara.

  • Haya un adulto que sea capaz de ir guiándolo(a) por el mundo, nombrándole las cosas, modelando su uso, desinfectando los objetos que toca, etc.

  • Pueda verse expuesto(a) a la interacción social. 

  • Otros.

 

Por lo tanto, te pregunto ¿Le has dado las oportunidades necesarias a tu hijo(a) para que pueda desarrollarse plenamente? Si la respuesta es no, te invito a que desde ya lo puedas hacer, pues es este factor uno de los principales motivos por el cual muchos niños se tardan más allá de los 18 meses en hablar.

Entenderemos por desarrollo del lenguaje al proceso cognitivo mediante el cual el niño o niña aprende a comunicarse, tanto verbal como no verbalmente. No es un proceso sencillo, al contrario, su correcto desarrollo está condicionado por una serie de factores, algunos de ellos modificables (como por ejemplo la forma en que le hablamos) y otros no (carga genética, por ejemplo).

Los niños con los juguetes

Entorno comunicativo

Como mencionaba anteriormente, los niños requieren de oportunidades de desarrollo para alcanzar cualquier habilidad. Si nos centramos en el lenguaje, podemos ver que los niños requieren de un entorno que en primera instancia le otorgue los estímulos necesarios y suficientes para desarrollar el lenguaje y, a su vez, que exista un contexto sociofamiliar en el cual el niño o niña se sienta en la necesidad de hablar, de comunicar utilizando el lenguaje oral.

Si nosotros como adultos responsables de guiar su desarrollo le hablamos mal (ej. esa es la muuu en vez de decirle esa es la vaca que hace muuu…), hacemos uso excesivo de palabras infantilizadas (ej. le decimos tato en vez de zapato), repetimos todo tal cual ellos lo dicen (ej. el niño tiene hambre y dice ahm ahm- apuntando su boca y yo como adulto le digo tienes ahm ahm- apuntando mi boca, en vez de decirle tienes hambres, quieres comer), si adivinamos todo lo que nos pide indicando con el dedo, si nos adelantamos a sus necesidades (ej. le doy agua cada 1 hora para que no sienta sed y así no pida agua), entre otras; difícilmente va a hablar dado a que el entorno en primera instancia no ha sido capaz de darle los estímulos necesarios para desarrollar el lenguaje y por otra parte no existe en el entorno familiar la necesidad de que el niño o niña hable.

Te pregunto ¿Le estas dando los estímulos comunicativos y lingüísticos suficientes para desarrollar el lenguaje? ¿Le das espacio a que se vea en la necesidad de hablar? Si tu respuesta es no, te invito a que lo hagas. Si el niño no recibe los estímulos lingüísticos suficientes y no le das el espacio a que se vea en la necesidad de hablar, no lo hará.

Este es uno de los factores más críticos y dónde se deben realizar mayores cambios para favorecer la producción de las primeras palabras.

Desfase cronológico en el desarrollo infantil 

El desarrollo del lenguaje no se produce de forma aislada de las otras áreas del desarrollo. El niño o niña se va desarrollando de forma global, donde un desfase cronológico en el desarrollo de alguna área como la motora, social, cognitiva, emocional, lingüística; puede repercutir en el desarrollo de otra.

Puede darse el caso de que un niño o niña presente un desarrollo global enlentecido (como en el caso de los niños prematuros), dónde todas las áreas del desarrollo se están produciendo adecuadamente, pero desfasada en el tiempo (a los dos años comienza a realizar cosas que se esperaba que hiciera al año y medio, por ejemplo). Descartando una patología de base, podemos decir que estamos ante un caso de desarrollo enlentecido a causa de factores madurativos que por lo general es de etiología genética y/o ambiental. 

También es importante valorar de forma independiente las otras áreas del desarrollo dado a que, como mencioné anteriormente, la dificultad o desfase cronológico en el desarrollo de un área del neurodesarrollo puede interferir en otra. Así, por ejemplo, si un niño o niña no camina a la edad que se espera que lo haga, será un niño(a) que explora menos, por lo que no sería extraño que el desarrollo del lenguaje también se retrasara. 

Entonces te pregunto ¿Cómo se ha producido el desarrollo global de tu hijo(a)? ¿Ha sido más lento de lo esperado en su totalidad? ¿Hay algún área del desarrollo más descendida que otra? Si la respuesta es que sí, puede ser uno de los motivos que pudiese explicar el por qué aún no produce su primera palabra. 

Buenos tratos

A la base del neurodesarrollo infantil (y por ende el desarrollo del lenguaje) se encuentra el desarrollo socioemocional, sobre el cual se va construyendo todas las otras áreas del desarrollo humano. Si la base está mal cimentada, difícilmente todo lo que vayamos construyendo va a poder sostenerse. Si el niño o niña recibe malos tratos (que lo ignoren, que lo insulten, que lo reten por llorar, que lo golpeen), y si no respetan sus derechos como niño o niña (derecho a satisfacer sus necesidades básicas, a tener un hogar, una familia, a jugar, etc.) todas las áreas del desarrollo pueden verse afectadas.

¿Estas dándole los buenos tratos, el amor y respeto que tu hijo(a) requiere? Si la respuesta es no, te invito a que lo hagas. Si sientes que no puedes, busca ayuda. Las habilidades parentales pueden desarrollarse.

​Hay que recordar siempre que, antes de hablar, el niño o niña requiere de mucho amor, buenos tratos y respeto.

Uso excesivo de pantallas

La tecnología ha revolucionado el mundo y en la forma de relacionarnos. Hoy prácticamente los niños “nacen con un teléfono en la mano”. Para muchos padres el sentar al niño frente a un televisor o ver un video en el teléfono significa tener un mayor tiempo para descansar o para dedicarse a realizar otras tareas. Si bien hasta cierto punto, puede ser útil ante una emergencia; el exceso de pantalla no es recomendable durante los primeros años de vida.

Viéndolo desde el desarrollo del lenguaje, el uso excesivo de esta tecnología o exposición a ella en los primeros años de vida repercute en el desarrollo del lenguaje, pues los niños pasan mayor tiempo conectados con una pantalla que interactuando con su familia, por ende, las habilidades sociales y comunicativas en general disminuyen. Por otra parte, si no existe un adulto que esté al lado preguntándole qué esta viendo o describiendo lo que está sucediendo en el video, por ejemplo, el niño solo “recibe” información y no habla, no produce ninguna palabra o sonido, lo que disminuye la probabilidad de hablar.

Por lo que es importante analizar el ¿Cómo está el uso de tecnología por parte de los niños en el hogar? Si tu respuesta es que tu hijo pasa varias horas del día frente a la TV o celular, te invito a que disminuyas su uso y dediques más tiempo a la interacción frente a frente a través del juego. Los padres que lo han hecho y experimentado me reportan grandes cambios en los niños. Mucho de ellos logran “conectarse” ahora con sus padres y comienzan a hablar.

Presencia de alguna alteración cognitiva, neurológica o condición

Claramente si un niño o niña presenta alguna alteración a nivel cognitivo o neurológico, como así también presenta una condición como es el trastorno del espectro autista o un síndrome como el síndrome de Dow; es esperable que pueda presentar un desfase cronológico en el desarrollo del lenguaje en uno o más de sus niveles.

¿Tienes la sospecha de que tu hijo(a) presenta alguna de estas alteraciones o condiciones? Si tu respuesta es sí, consulta con un médico especialista.

Niño jugando con juguetes de madera

Tras esta descripción podemos ver que el desarrollo del lenguaje está condicionado por una serie de factores como los descritos anteriormente, a los cuales se les puede sumar el contexto sociocultural, creencias, momentos históricos (como la pandemia, por ejemplo, y su efecto en la crianza y desarrollo de los niños), factores biopsicosociales (como el nivel socioeconómico, la actividad laboral, las condiciones de la vivienda, nivel educacional de los padres), habilidades parentales, modelos de crianza, historia de vida de los padres o cuidadores, entre otros.

Muchos de estos factores son modificables, aunque también algunos no lo son, pero ¿Te cuento algo? El neurodesarrollo infantil puede ser modificado a través de la experiencia, a través de la interacción del niño con su entorno inmediato, por lo que tenemos en nuestras manos la posibilidad de modificar aquello que por ejemplo la carga genética ha determinado.

La pregunta ahora es, bueno ¿Y qué hago? Si ves que tu hijo o hija ha cumplidos los 18 meses o más, y aún no ha comenzado a hablar; es necesario tomar algunas medidas que detallo a continuación: 

  • Háblale claramente: Evita el uso excesivo de palabras infantilizadas. Tu hijo(a) requiere escuchar palabras bien estructuradas para tener como referencia. Eso no quiere decir que tengas que hablarle "golpeado", al contrario, mientras más melódica y dulce sea tu voz, mayor atención prestará tu hijo(a) al lenguaje tuyo. 

  • Baja a su nivel: Cuando quieras dirigirte a tu hijo(a), baja hasta su nivel, agáchate de tal manera que tus ojos queden a la altura de él/ella. Esto además de mejorar la comunicación le permitirá a tu hijo(a) observar los movimientos que realiza tu boca al hablar. 

  • Utiliza las acciones cotidianas para estimular su lenguaje: Estimular el lenguaje no requiere de grandes juguetes ni cosas muy elaboradas, el desarrollo del lenguaje se va produciendo día a día, en la cotidianidad. Aprovecha al máximo cada acción cotidiana. Te dejo algunos ejemplos: 

- Al momento de vestir nómbrale las partes del cuerpo, las prendas de vestir.

- Al momento de comer nómbrale los utensilios que utiliza para comer y los nombres de los alimentos. 

- Al momento de bañarlo nómbrale las partes del cuerpo y los útiles de aseo personal.

- Al momento de salir nómbrale todo lo que ven.

- Si te acompaña a comprar, nómbrale las frutas y verduras que llevarán.

Como mencionaba, el lenguaje se aprende en la cotidianidad y, especialmente durante los dos primeros años de vida, el niño(a) aprende el vocabulario de forma contextualizada. Eso quiere decir que el niño aprende los nombres de los alimentos al momento de comer y no al momento de bañarse, por ejemplo; o aprende los nombres de las partes del cuerpo cuando lo bañan o visten, pero no al momento de comer, etc. Por lo que se hace indispensable utilizar las acciones cotidianas para estimular su desarrollo lingüístico. 

  • Crea un contexto comunicativo rico en estímulos y oportunidades para hablar: Otórgale todos los estímulos suficientes para poder adquirir el lenguaje: háblale claramente, háblale constantemente, inclúyelo(a) en las conversaciones, verbalizar lo que hace, verbalizar lo que tú haces, nombrarle reiteradamente los nombres de las cosas, entre otros. Y por otra parte es necesario dar el espacio a que hable o crear un contexto en el cual tu hijo(a) necesite hablar: Deja de anticiparse a sus necesidades, evita entregarle todo lo que pida indicando con el dedo, deja de ser su interprete, escucha lo que te quiere decir aunque no le entiendas nada. 

  • Implementa algunas estrategias de estimulación: Es de suma importancia ante estas situaciones implementar algunas estrategias un poco más especificas para estimular su desarrollo lingüístico. Algunas de estas estrategias son: 

- Verbaliza lo que estas realizando: Acompaña tus acciones con lenguaje oral. Por ejemplo, si estas barriendo dile la mamá está barriendo con la escoba

- Verbaliza lo que tu hijo(a) está realizando: Acompaña las acciones de tu hijo(a) con lenguaje oral. Por ejemplo, si tu hijo está jugando con un auto de juguete dile estas jugando con un auto azul.

- Fomenta la imitación articulatoria: Cuando le vayas a pasar un objeto, acércalo a tu boca para que él pueda ver como se articula el nombre del objeto en cuestión. Así, por ejemplo, al momento de vestir y colocar los zapatos: toma el zapato, llévalo al lado de tu boca y dile (bien articulado y levemente exagerado) za-pa-to.

- Nombra los objetos varias veces: Algunos niños que presentan dificultad en el desarrollo del lenguaje pueden presentar dificultades para establecer la asociación entre el nombre del objeto y el significado propiamente tal. Por ello se requiere escuchar el nombre de las cosas más veces de lo habitual. Si antes le entregabas un objeto y se lo nombrabas solo una vez, ahora nómbraselo unas 5 a 10 veces. 

- Pregúntale el nombre de las cosas: Cada vez que le enseñes un nombre de algún objeto pregúntale ¿Cómo se llama? No importa si no te responde. Vuelve a repetir la palabra. Ejemplo: ¿Quieres leche? Toma, aquí está la leche ¡Mmm qué rica está la leche! ¿Cómo se llama? -el niño no responde, se queda mirando- ¡Muy bien, le-che!

  • Reduce el uso de celular y TV: Limita las horas que pasa tu hijo(a) frente a una pantalla. Prefiere más tiempo jugando o interactuando en familia. 

  • Juega más: El juego es el principal canal de aprendizaje en la infancia. Juega más. He visto que muchos padres no juegan con sus hijos. Es un hecho lamentable, pues es a través del juego donde los niños van desarrollando muchas habilidades que lo acompañarán el resto de la vida, incluido el lenguaje ¡Juega más!

El lenguaje no se desarrolloda de un día para otro, sino que es un proceso que se va dando producto de la interacción con su entorno familiar y social día a día, en un ambiente libre de elementos estresores, ricos en estímulos y oportunidades de desarrollo.

Así, podemos ver que responder a la pregunta ¿Por qué mi hijo(a) aún no habla? no es algo sencillo. Te invito a que puedas analizar y descubrir cuál puede ser la causa de este desfase cronológico en el desarrollo del lenguaje para así tomar las mejores decisiones. Implementa algunos de los consejos descritos.

Es necesario mencionar, para tener en consideración; que los niños siguen un determinado patrón evolutivo de desarrollo. Esto quiere decir que primero un niño o niña debe ser capaz de desarrollar una habilidad para luego avanzar a la adquisición de otra nueva habilidad (peldaño a peldaño). Por lo tanto, desde la perspectiva del desarrollo del lenguaje oral, el niño o niña primero debe llorar desde el nacimiento, producir sonidos aislados al 1 mes, producir gorjeos a los 2 meses, comenzar la producción de las primeras vocales a los 3 meses, producir sus primeras consonantes entre los 4 y 5 meses, producir sus primeras sílabas aisladas entre los 5 y 6 meses, balbucear canónicamente (ej. mamamama..) a los 7 meses, balbucear mezclando distintas sílabas y consonantes a los 9 meses, producir jerga a los 10 y 11 meses (incorpora entonación ya del habla adulta) y finalmente logra la producción de la primera palabra entre los 12 y 18 meses.

 

Dado esto, si tu hijo tiene 14 meses, por ejemplo, y solamente balbucea canónicamente (ej. papapapa...) hito característico de los 7 meses; no pretendas que inmediatamente comience a hablar, sino que debe retomar el cause normal de desarrollo esperado. En este caso, al estimular, se ha de esperar que comience a mezclar sílabas diferentes, para luego producir jerga (que hable "en su propio idioma") y finalmente producir su primera palabra. Por lo tanto, este proceso requiere de mucha paciencia y dedicación. 

Siempre aconsejo que ante cualquier duda del desarrollo infantil, es necesario consultar a un especialista. Nunca quedarse con la duda. Mientras antes se actúe mejor.

 

Si detectas alguna dificultad en el desarrollo del lenguaje de tu hijo(a), o no sabes qué hacer o cómo hacerlo, consulta con un fonoaudiólogo. El fonoaudiólogo es el profesional idóneo para orientarte en el proceso de estimulación e intervención. 

Autor

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Javier E. Riquelme González

Fonoaudiólogo, Universidad de la Frontera. Candidato a Magister en Neuropsicología de la UM. Diplomado en Salud Familiar, UA. Diplomado en Infancia y Adolescencia, UA. Diplomado en Parentalidad y Apego, FAI. Diplomado en Trastorno Específico del Lenguaje, UdeCh. Fonoaudiólogo del Departamento de Salud Vilcún. Desempeño laboral en Atención Primaria de Salud vinculado a infancia. Creador de Más Fonoaudiología.

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